miércoles, 13 de mayo de 2015

JOSE MACHILLANDA OPINA

Posted: 12 May 2015 03:29 PM PDT
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Nicolás Maduro y su régimen autocrático-militarista continúan empleando la subpolítica, la infrapolítica y la arbitrariedad como gobierno para generar confusión, temor e inseguridad en el cuerpo societal venezolano. Nicolás Maduro incapaz para resolver la crítica situación económica del país y la exponencial inflación más la grotesca escasez de Venezuela, se crece como mendigo solicitando préstamos por doquier y se rodea de sapos calificados como “patriotas cooperantes” para controlar el bachaqueo. Maduro durante tres meses ha visitado el mundo y ha estado mendingando dólares que no ha podido conseguir para la economía del país.

Mendingar recursos es lo que ha mostrado Nicolás Madura para un país petrolero quebrado en su economía, desprestigiado en el campo internacional y lleno de tensión en su cuerpo societal. Prueba con ello Maduro que desconoce la economía y la geoeconomía, por ello se presenta el 7 de mayo en Moscú. ¿A Moscú a qué o por qué? ¿Qué tiene que celebrar Venezuela en Moscú para que esté presente? Venezuela como Estado-Nación no tiene ninguna relación ni ninguna celebración con la II Guerra Mundial, por cuanto lo que hizo fue apoyar con envíos de petróleo a los Estados de occidente.

Mendigos y sapos caracterizan al gobierno de Nicolás Maduro conocido en el mundo por la violación de la Constitución y de los Derechos Humanos, además de la exponencial corrupción y actos dolosos sobre la renta petrolera. Renta petrolera mal administrada por el régimen, que debió estar dirigida a la resolución de las demandas pospuestas y prescritas que viene sufriendo el país desde 1999. Nicolás Maduro mendigo, en su intención por resolver la grave crisis monetaria, no ha obtenido ningún recurso y la emergencia nacional puede terminar en un conflicto social. Mientras esto ocurre, los sapos llamados patriotas cooperantes delatan a los bachaqueros, nuevo empleo revolucionario creado por el régimen.

Mendigos y sapos son una realidad frente a la cual ya reacciona toda una sociedad. Una sociedad, incluyendo a las grandes masas de revolucionarios chavistas y postchavistas fracasados, que han decido desertar de las filas de la revolución. Toda esa masa de ciudadanos junto a los demócratas confluye en un crítico nuevo momento político hacia la transición. Este nuevo momento no lo conduce nadie, y no lo conduce nadie porque el país dolorosamente carece de clase política y más aún, de un liderazgo político emergente que sea capaz de agrupar y convocar a quienes sienten el nuevo momento político de transición. De ese momento político de transición surgirá una acción que contendrá la barbarie de los sapos y los mendigos y reconstruirá la República.

El nuevo momento político es un momento político genuino en el tanto convoca en extrema hasta los seguidores desencantados del Chavismo y Post-Chavismo. Único y diferenciado porque surge de la crisis política convertida en tensión, derivada en fatiga de hombres y mujeres, familias y grupos que no pueden tolerar más la irresponsabilidad extrema de quienes intentan, todavía en contra de la lógica y la ciencia, imponer un planteamiento único usando para ello maniobras múltiples de distracción. Maniobras para distraer, para confundir y para ganar tiempo cuando ya no tienen más tiempo para implantar una revolución que ha creado sentidas desigualdades y sobretodo… cicatrices de dolor por arbitrarios, corruptos y sobretodo ladrones.

Ladrones porque nos han robado la paz social a los venezolanos, ladrones porque quieren robarse la verdad de la historia, ladrones porque pretenden tomar nuestro tiempo para desviarnos de nuestra civilidad, ladrones porque han tomado nuestros medios de comunicación para imponer una hegemónica comunicacional, ladrones porque no son capaces de comprender la diversidad del hombre y mucho menos las contradicciones propias de un pueblo que quiere vivir en el siglo XXI con todos los antagonismos que ello implica. Ladrones a quienes un grupo genuino, gran mayoría de la sociedad, los contendrá.

Ladrones, mendigos y sapos todavía no se han convencido de que este pueblo que han engañado y a quienes no pueden dominar tienen un gen democrático, viven de un gentilicio que habla del segundo discurso mantuano que afecta a todos los venezolanos, grupo extraordinario en el cual somos igualeros, cristianos y gente buena, que quiere y piensa de manera definitiva que Venezuela como República merece un mejor futuro. Ese pueblo genuino, aunque ellos lo desconozcan y lo maltraten, es y será el punto de ignición del nuevo momento político de transición.

Nuevo momento político para que el espíritu de la ciudadanía cunda en mujeres y hombres, jóvenes y adultos, profesionales y artesanos, industriales, agricultores, pescadores, es decir, el ciudadano común de Río Caribe igual al que sufre en Barquisimeto, o igual que sufre en Maracaibo que hoy no puede responderse por qué el gobierno mendiga dólares para recomponer una economía que recibió enormes masas de dólares. Espíritu ciudadano del cual se burlan los capos y los arbitrarios que ejercen el poder atrocha y moche creyendo todavía que pueden militarizar la sociedad venezolana.

Nuevo momento político genuino que se asquea del militarismo, que desprecia la verticalidad y que está en desacuerdo con los sapos. Venezolanos genuinos que sienten pena y vergüenza por aquellas mujeres y hombres que, como consecuencia de la cooptación, aparecen como patriotas cooperantes para servirle a golpistas y actores de la antipolítica que no pueden conducir al país de manera civilista y de acuerdo a la Constitución y a las leyes. Simplemente, no pueden porque son ágrafos, porque creen que son amos de Venezuela y porque nunca han estudiado y desconocen la ética utens y la ética docens y por lo tanto, mucho menos pueden comprender la ética de compromiso.

El nuevo momento político como acción política genuina irá confluyendo hacia un punto en el cual será posible que por la vía de la decencia política, entendida como una gran fuerza política de ciudadanos dispuestos a desplazar la barbarie iniciada en 1999, se inicie la transición política. Una transición política para la reiniciación que significa el período en el cual surgirán líderes genuinos, hombres y mujeres, jóvenes y no tan jóvenes, que tienen claro que después de dieciséis años de mendigos y sapos, Venezuela tiene el derecho a tener hombres y mujeres ilustrados, probos, respetuosos y capaces para conducir de manera apropiada la redemocratización del país y el gobierno de la República.

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