miércoles, 3 de abril de 2013

SE BUSCA UN MALANDRO







JOSÉ DOMINGO BLANCO (MINGO) |  EL UNIVERSAL
viernes 18 de enero de 2013  12:00 AM

Aunque hay ocasiones en las que quisiera "desconectarme" de la situación política del país, el entorno me obliga a mantenerme enfocado en el tema. El lunes 14 de enero arrancó de nuevo mi programa de radio y tuve la oportunidad de tener a un excelente invitado, con quien hablé de política. 

Al salir de la emisora, nos fuimos a tomar un café. Alguien, que había escuchado el programa, se nos acercó e hizo algunos comentarios sobre el chavismo y la oposición; pero de todos sus planteamientos, hubo uno que me retumbó en la cabeza: "la oposición, para poder vencer en unas elecciones a Chávez, necesita un candidato malandro".

Así, sin anestesia. Sin adornos. ¡El candidato de la oposición tiene que ser un malandro! Para esa persona, sólo alguien bien curtido, cercano, popular, carismático y salido de las calles es capaz de hacerle oposición a Chávez. 

Imagino que, cuando acuñó el término malandro,  intentó hacerlo en el buen sentido de la palabra, aun cuando esa palabra en sí misma, nos lleva a evocar a los azotes de barrio.

Estamos claros de que la oposición es un ingrediente indispensable de la democracia. Así lo entendió Rafael Caldera cuando aspiraba a ser Presidente de Venezuela por segunda vez. 

Recuerdo una oportunidad, cuando hacía "Ni lo uno ni lo otro" por Radio Capital, el comando de Caldera quiso que cerrara su campaña en el programa. El doctor Caldera llegó temprano a la radio; pero, el noticiario de Martínez Alcalá se había prolongado más de lo previsto. 

Caldera aguardó pacientemente hasta que arrancó la entrevista. Conversamos de todo; pero, la lectura final de esa entrevista, fue la necesidad del candidato de deslastrarse de su partido (Copei) para poder optar de nuevo a la presidencia. Caldera tuvo que volverse oposición y unirse al "chiripero".

Cuando finalizó el programa le dije: -Doctor Caldera, si usted el lunes amanece como Presidente, cuente con que yo pasaré a ser, desde esta trinchera, oposición. Porque creo que todo periodista tiene que ser oposición y no puede permitirse la licencia de ser gobiernero". Y fue así como Rafael Caldera, al volverse oposición, ganó su segundo mandato.

Chávez, en una historia más reciente, supo interpretar el mismo desgaste de los partidos de entonces AD, Copei y el MAS, que gobernaban desde restaurantes y oficinas con aire acondicionado. 

Si Capriles hubiese sido más perspicaz hubiera roto con el pasado, que fue lo que hizo Chávez en el 98, pero, por el contrario, Capriles se dejó apoyar por el pasado.

La sociedad democrática, que ha sido manipulada por los dirigentes de la oposición, está pidiendo "un candidato malandro", en el buen sentido de la palabra, que rompa esquemas y utilice la política de la emoción. ¡Qué transmita emoción y pasión!

La oposición no puede seguir haciendo política copiándose del mesianismo o el caudillismo que otrora ostentaron Alfaro Ucero o Gonzalo Barrios. Tiene que romper con la racionalidad porque si no la gente la percibirá como acomodaticia, servil, negociadora, electorera. ¡Y así no vamos p al baile! Haciendo oposición de esa manera, lamentablemente, el chavismo seguirá gobernando. Por eso es que le ha funcionado tan bien su eslogan "No volverán".

El sistema no permite que salgan caras nuevas. Pero para que surjan, esta oposición tiene que "morir" de raíz. Si Chávez ofreció en su primera campaña freír a cabeza de los adecos en aceite; pues, todavía hay mucho adeco, copeyano y masista, anclados en la vieja fórmula de hacer política, pero con gran poder económico y medios, asesorando y cortejando a la oposición.

La sociedad civil democrática venezolana necesita urgentemente un candidato que rompa con ese viejo esquema: alguien capaz de marcar un antes y después de Chávez. Que nada tenga que ver con la actual oposición y a quien no le puedan endilgar el "No volverán". 

Un tipo capaz de mandar a la porra a todo lo que huela a Chávez y el chavismo; pero, que también mande a la porra a todo lo que huela a la MUD y a los políticos desgastados de la 4ta. República.

La oposición necesita un liderazgo joven que sepa incluir a todos. La nueva oposición que surja tendrá como reto generar sinergia entre poder, sociedad civil, clases sociales, corporaciones y los sectores desposeídos.

Pero, después de 14 años, los líderes opositores no han sido capaces de reconocer e identificar los aspectos más importantes y reivindicativos que ha hecho Chávez. Ni siquiera han sido capaces de identificar el discurso o las palabras que hacen que Chávez tenga conexión con las masas.  

Es evidente que necesitamos, con urgencia, un líder proactivo y creativo en cuanto a cómo se acercará, de manera real, a la gente.  Que sepa identificar una gama de aspectos valorativos -tolerancia, paz, civilidad, pluralismo, seguridad, integridad- y mercadearlos para, por fin, marcar distancia y generar el cambio esperado. 

En fin: ¡se busca malandro!
mingo.blanco@gmail.com

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